jueves, 22 de febrero de 2018

San Valentín en Trece Pinos

¡¡¡Hola Zampones!!! San Valentín ya queda atrás y aunque no soy una persona de festejar este tipo de eventos de manera especial este año me apetecía probar un local nuevo pero a la par cercano (por cuestiones laborales) y si pudiera ser romántico (aprovechando la coyuntura).

En las redes sociales se publicitaban varias opciones interesantes pero al final acabé decantándome por probar Restaurante De Santiago (el restaurante de Finca Trece Pinos).
  • Restaurante: Restaurante De Santiago (Finca Trece Pinos)
  • Localización: Avenida do Cruceiro, 205 (Santiago de Compostela)
  • Horario: Horario de Comidas de Martes a Viernes y Cenas Viernes y Sábados
  • Teléfono: 616004047

Tras una agradable llamada telefónica me confirmaron que quedaba una plaza para la noche en la que estaba interesado y que conmigo y mi acompañante el salón quedaba lleno. En un primer momento oir la palabra "lleno" me preocupó, pero rápidamente mi interlocutora al otro lado del hilo me explicó que se trataba de un ambiente íntimo, seis mesas de dos personas y una de cuatro.

Mi primera preocupación en este momento era ¿Cómo llego? Nunca había ido. Pues bien, os doy las mismas recomendaciones que me dieron a mí. Tenéis que ir hacia el Polígono del Tambre a través de su entrada principal (la de Donuts de toda la vida, vaya). Una vez pasada la Donuts se hace un giro completo de la primera rotonda (sí, como saliendo del polígono) y se coge el ramal de salida hacia Santiago (tras pasar la sucursal de Abanca). Aquí hay que estar atento, pues en este mismo ramal tendremos una entrada a la finca a mano derecha (está señalizada).

Al ser de noche tampoco os puedo informar con criterio acerca de los exteriores de la Finca (cuando vuelva si es de día haré fotos y actualizaré el post). A lo que vamos, aparcamos, pasamos lateralmente la piscina y entramos al establecimiento. En un primer momento nos encontramos en un salón de estética muy cuidada, en el que nos ofrecieron un perchero para dejar nuestras prendas de abrigo.

Accedimos al salón en el que íbamos a cenar. Tenéis que disculpar pues la luz era muy tenue y la calidad de las fotografías se aleja mucho del estándar que desearía que tuviesen.

Una vez en la mesa nos mostraron varios tipos de pan, entre ellos pan de chía y pan con pasas, este último sin duda triunfó.

Pan de Chía

Nos ofrecieron vino blanco o tinto. Me sorprendió que aunque las denominaciones de origen venían detalladas en el menú no se nos informara acerca del nombre del vino, su uva o sus matices ni a la hora de realizar su elección ni a la hora de servirlo, detalle sin duda a mejorar.

Blanco - D.O. Rías Baixas

Como primeros entrantes aparecieron en la mesa (de izquierda a derecha) Coca de sardina marinada, cítricos y aguacate, Mini jardín de encurtidos y Galleta de foie, manzana y almendra.

Coca de Sardina, Jardín de Encurtidos, Foie y Manzana

Mini Jardín de Encurtidos

Decidimos comenzarlos de derecha a izquierda pues la intensidad de la sardina no la queríamos anteponer al resto. Fueron tres entrantes correctos, de los tres el que más nos gustó fue el jardín de encurtidos. El equilibrio entre la cantidad de manzana y foie era adecuado, pero quizá la textura del mismo la esperaba más grasa.

A destacar que el ambiente en todo momento fue perfecto, con un hilo musical de fondo a un volumen óptimo y con una temperatura del restaurante agradable. No existieron incomodidades en relación con la presión del equipo de sala (vamos, que el camarero estaba presente cuando tenía que estarlo).

Continuamos la velada con otros tres pequeños platos. Nido con yema al erizo de mar, Carpaccio marmolado de corvina con sorbete de yuzu, Gyoza de hongos y su consomé al Jeréz.

Nido con Yema, Carpaccio de Corvina y Gyoza de Hongos

De cada uno de los platos voy a dejar un pequeño comentario.

Nido con Yema al Erizo de Mar

Este fue uno de los platos que más me llamó la atención de todo el menú. Me pareció riquísimo y con una textura llamativa. El erizo de mar solo lo descubrí al leer el nombre del plato, pero eso no influyó en que el bocado fuera más que satisfactorio.

Carpaccio Marmolado de Corvina con Sorbete de Yuzu

De los tres, bajo mi criterio, el menos acertado. Para ser un carpaccio me parecieron unos cortes excesivamente gruesos (entre un carpaccio y un sashimi) y un pescado bastante carente de sabor. El sorbete estaba bien, era lo que le daba algo de alegría.

Gyoza de Hongos y su Consomé al Jeréz

La gyoza, en consonancia con el nido me pareció otro muy buen plato. Sabía profundamente a setas (como tiene que ser), si los bordes libres de la pasta de la gyoza no estuvieran un pelín tersos hubiese sido un plato redondo.

Continuamos con los principales, en un primer momento, del mar. Prensado de pulpo a la plancha con patata y Salmón "al punto" con gribiche.

Pulpo a la Plancha y Salmón con gribiche

Salmón al Punto con gribiche

El salmón en su punto, como refería ya su propio nombre y con gribiche, una salsa francesa a base de huevo y mostaza. Un empedernido de la mostaza como yo no puede dejar de disfrutar de un plato como este, en este caso juraría que la mostaza tenía un toque a miel.

Prensado de Pulpo a la Plancha con Patatas

El pulpo también nos sorprendió. Pese a que los cortes no eran regulares en tamaño ni en grosor el punto de cocinado de todos los pedazos era correcto, el puré de patata tenía la pizca justa de pimentón, lo blanco que veis juraría que era espuma de aceite (se echó en falta algo más de explicación acerca de los platos, aunque reconozco que la culpa es mía que soy muy cotilla).

En este momento acudió la maître mesa por mesa preguntando qué tal iba la velada y obsequiando a cada mesa con unas galletas en forma de corazón en una cajita muy mona y con el nombre de la finca inscrito en ellas, un detalle muy de agradecer. Fue destacable durante toda la noche el trato de esta persona, que juraría que fue la misma que me atendió por teléfono a la hora de la reserva.

Galletas Trece Pinos

Era el momento óptimo de pasar al vino tinto y aunque el menú de esta velada incluía D.O. Ribera del Duero se nos ofreció un "Gran Reserva" que sirvieron a través de un decantador. Creo que mi mirada cotilla puede confirmaros que se trataba de un LAN "Gran Reserva" de la D.O. Rioja (del año sí que no puedo informaros).

Tinto - LAN Gran Reserva D.O. Rioja

Continuamos con las carnes. Taco de vaca a la parrilla con tomate confitado y Jarrete de ternera a la antigua y reducción de su jugo.

Vaca a la Parrilla y Jarrete de Ternera

Jarrete de Ternera a la Antigua y Reducción de su Jugo

El taco de ternera estaba bueno, curiosamente no preguntaron por el punto al que queríamos la carne pero acertaron (muy poco hecha). Estaba bueno, sí, pero desmerecía al lado del glorioso jarrete en el que hasta destacaban esas excelentes patatas, un plato maravilloso.

Y es San Valentín, nos animamos a un champagne para continuar con los postres.

Champagne

En los postres nos encontramos con Sorbete de maracuyá y cítricos con Kristal Head vozka, Corazón, corazón y Chocolate, vainilla y galleta de almendra.

Sorbete de Maracuyá, Corazón y Chocolate con Vainilla

Chocolate, Vainilla y Galleta de Almendra

Tras un correcto, pero en absoluto excitante, sorbete, pudimos probar un sorprendente corazón que ganaba más por el paladar que por los ojos. Una pena que la galleta de su base costara tanto cortarla porque el sabor era placentero. Finalizamos con una mousse de chocolate en la que la chispa de crujiente que le daba la galleta de almendra encajaba muy bien.

Finalizamos la velada con un café para cada uno.

Café en Finca Trece Pinos

Como veis este día el menú era cerrado por tratarse de una ocasión especial. El precio (incluyendo servicio de pan y agua, vinos y cafés) fue de 90€ por pareja. A mí, para estar donde estuvimos y comer lo que comimos me pareció un precio muy razonable. La verdad es que pesar a mis pequeños detalles críticos (que siempre me gusta hacer) pasamos una velada estupenda.

Si queréis hacer una primera incursión algún día os informo de que trabajan un menú ejecutivo en horario de comidas por 25€/comensal y también de carta (y "fuera de carta"), que en esta ocasión no tuve oportunidad de ojear.

Antes de despedirme os dejo un link al post de Restaurante Filigrana (Quinta da Auga) pues durante mi estancia en Finca Trece Pinos hubo muchos momentos en que tuve sentimientos similares a los vividos allí.

¿Y tú? ¿Has ido a Finca Trece Pinos? ¡Déjame tu comentario aquí debajo! ¡¡Hasta la próxima Zampones!!

3 comentarios:

  1. Cada año allí vamos por San Valentín pero esta vez fuimos a esa mesa de 4 que decías al inicio. Muchas gracias por tu blog pues lo sigo y siempre encuentro a donde ir cuando me apetece algo en concreto gracias a tus propuestas :)

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  2. Muchas gracias por tus consejos zampòn!! Esperamos que en tu pròxima visita, estemos mas cercanos al 10
    Un afectuoso saludo.

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  3. El restaurante de Trece pinos es un sitio muy a tener en cuenta, decoración y ambiente superagradables, platos originales y bien elaborados y un precio superrazonable, lo mejor el cuidado a los detalles.

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